Se pretende recuperar críticamente un tiempo pasado y situarlo en el presente, para comprender ciertos rasgos de la democracia actual.La historia político-institucional nos permite una confrontación con el presente,en cuanto se encuentra necesariamente implicado con el pasado. Bajo un orden pretoriano,situado entre 1930 y 1983, es casi imposible separar democracia de dictadura, y ello moldea el sistema político. El autoritarismo militar no es algo que procede del exterior del Estado. Surge del seno de la crisis del Estado democrático, y pretende ser el medio más adecuado para resolverla en la lógica de un sistema político pretoriano, dada la escasa entidad de las convicciones democráticas.El decisionismo político ha sido un medio recurrente en la gestión estatal en las últimas décadas de la Argentina. Desde 1989,nuestra democracia no pudo prescindir del ejercicio de poderes excepcionales y se alejó de aquella concepción republicana que proclama la separación de poderes y los controles mutuos. ¿El uso y abuso del decisionismo político no es un resabio de una cultura políticas chmittiana pura? ¿Qué dejó atrás la sociedad argentina y con qué nos quedamos?Quizá la clave de la explicación de estos interrogantes se encuentren en el uso entrelazado de dos conceptos clásicos: la confianza y la cultura política.
FUENTE: SÍNTESIS HECHA POR LOS AUTORES DEL BLOG A PARTIR DE UN TEXTO LEÍDO.
EL ÚLTIMO RECUERDO DE UNA DICTADURA
Por Martín Moyano, González Juan y Darío Gómez
jueves, 19 de septiembre de 2013
La prohibición de la libertad de expresión
Una de las características casi universales de un gobierno militar es la institución de la ley marcial o de un estado de la emergencia permanente, mediante la cual se eliminan todas las garantías jurídicas que protegen a las personas contra el abuso del Estado. Los regímenes militares generalmente no respetan los derechos humanos y utilizan la fuerza y la represión para silenciar a los disidentes y opositores políticos.
Como se ha documentado, la mayor parte de los dictadores militares latinoamericanos fueron formados en la Escuela de las Américas, institución que en el contexto de la Guerra Fría garantizó la fidelidad de los ejércitos latinoamericanos a la política exterior de los Estados Unidos.[cita requerida] En el caso de América Latina se usó habitualmente la amenaza del comunismo.
La dictadura militar típica en América Latina es la dirigida por una junta o un comité integrado por la dirección del Estado mayor de los militares. Así fue como ocurrió en Argentina, entre 1976 y 1983, años en que fue gobernado por juntas militares integradas por los más altos representantes del Ejército, la Marina y la Fuerza Aérea. En este caso, el presidente de la junta, primero entre iguales, suele asumir a menudo personalmente la jefatura del estado. Así ocurrió con el General Jorge Rafael Videla, quien asumió el poder en Argentina tras el Golpe de Estado de 1976, y en Chile con el general Augusto Pinochet Ugarte, quien ostentó el poder en ese país entre 1973 y 1990.
Otras dictaduras militares están enteramente en las manos de un solo oficial, generalmente el comandante en jefe del ejército. Ese fue el caso de Bolivia, con la dictadura del General Hugo Banzer, entre 1971 y 1978. En Paraguay sobrevivió como dictador militar el general Alfredo Strossner, quien gobernó ese país durante treinta y cinco años, desde 1954 hasta 1989. Otro dictador militar que se mantuvo por mucho tiempo fue Anastasio Somoza García, quien gobernó Nicaragua entre 1936 y 1956 y estableció una dinastía familiar que gobernó el país hasta 1979.
Como todas las dictaduras, una dictadura militar puede ser oficial u oficiosa (algunos dictadores militares, como Manuel Noriega en Panamá, aparecían como nominalmente subordinados al gobierno civil, no obstante ser el hombre fuerte del régimen). El grado de control por parte de los militares sobre la sociedad civil es variable, existiendo situaciones más o menos mixtas, donde los militares ejercen una influencia muy fuerte sin ser enteramente dominantes. Este mismo modelo está implementando las fuerzas militares en honduras desde el 28 de junio 2009, que ejecutaron el Golpe de Estado Brutal.
Entre los actos habidos durante la dictadura se encuentra la limitación de la libertad de expresión, acto por el cual los órganos defensores de los derechos humanos se cansaron de prostestar durante el período de la dictadura.
FUENTE: EL HISTORIADOR.COM.AR
Como se ha documentado, la mayor parte de los dictadores militares latinoamericanos fueron formados en la Escuela de las Américas, institución que en el contexto de la Guerra Fría garantizó la fidelidad de los ejércitos latinoamericanos a la política exterior de los Estados Unidos.[cita requerida] En el caso de América Latina se usó habitualmente la amenaza del comunismo.
La dictadura militar típica en América Latina es la dirigida por una junta o un comité integrado por la dirección del Estado mayor de los militares. Así fue como ocurrió en Argentina, entre 1976 y 1983, años en que fue gobernado por juntas militares integradas por los más altos representantes del Ejército, la Marina y la Fuerza Aérea. En este caso, el presidente de la junta, primero entre iguales, suele asumir a menudo personalmente la jefatura del estado. Así ocurrió con el General Jorge Rafael Videla, quien asumió el poder en Argentina tras el Golpe de Estado de 1976, y en Chile con el general Augusto Pinochet Ugarte, quien ostentó el poder en ese país entre 1973 y 1990.
Otras dictaduras militares están enteramente en las manos de un solo oficial, generalmente el comandante en jefe del ejército. Ese fue el caso de Bolivia, con la dictadura del General Hugo Banzer, entre 1971 y 1978. En Paraguay sobrevivió como dictador militar el general Alfredo Strossner, quien gobernó ese país durante treinta y cinco años, desde 1954 hasta 1989. Otro dictador militar que se mantuvo por mucho tiempo fue Anastasio Somoza García, quien gobernó Nicaragua entre 1936 y 1956 y estableció una dinastía familiar que gobernó el país hasta 1979.
Como todas las dictaduras, una dictadura militar puede ser oficial u oficiosa (algunos dictadores militares, como Manuel Noriega en Panamá, aparecían como nominalmente subordinados al gobierno civil, no obstante ser el hombre fuerte del régimen). El grado de control por parte de los militares sobre la sociedad civil es variable, existiendo situaciones más o menos mixtas, donde los militares ejercen una influencia muy fuerte sin ser enteramente dominantes. Este mismo modelo está implementando las fuerzas militares en honduras desde el 28 de junio 2009, que ejecutaron el Golpe de Estado Brutal.
Entre los actos habidos durante la dictadura se encuentra la limitación de la libertad de expresión, acto por el cual los órganos defensores de los derechos humanos se cansaron de prostestar durante el período de la dictadura.
FUENTE: EL HISTORIADOR.COM.AR
El golpe de Estado en el ámbito educativo
| El 24 de marzo de 1976, las Fuerzas Armadas derrocaron al gobierno constitucional de Isabel Perón. El nuevo gobierno se auto tituló “Proceso de Reorganización Nacional” y sus primeras medidas fueron el establecimiento de la pena de muerte para quienes hirieran o mataran a cualquier integrante de las fuerzas de seguridad, la “limpieza” de la Corte Suprema de Justicia, el allanamiento y la intervención de los sindicatos, la prohibición de toda actividad política, la fuerte censura sobre los medios de comunicación y el reemplazo del Congreso por la Comisión de Asesoramiento Legislativo (CAL), también integrada por civiles y militares, cuyas funciones nunca se precisaron detalladamente. A poco de andar, sin embargo, quedó en evidencia que las Fuerzas Armadas habían asumido el poder político como representantes de los intereses de los grandes grupos económicos, quienes pusieron en marcha un plan que terminaría por desmantelar el aparato productivo del país. Las Fuerzas Armadas pusieron todos los resortes del Estado al servicio de una represión sistemática y brutal contra todo lo que arbitrariamente definían como el “enemigo subversivo”. Los crímenes cometidos por los militares son hoy denominados en el derecho internacional como “delito de lesa humanidad”. Treinta mil desaparecidos, 400 niños robados y un país destruido fue el saldo más grave de la ocupación militar. Las persecuciones, la censura y la desaparición de personas se extendieron a todos los ámbitos de la vida y la educación no fue una excepción. A dos días del golpe, el contraalmirante César Guzzeti, delegado militar ante el Ministerio de Cultura y Educación, designaba uniformados en todas las direcciones nacionales y generales del Ministerio. Todas sus dependencias fueron ocupadas por miembros de las Fuerzas Armadas. Se trataba de disciplinar al sistema educativo, y erradicar de él los elementos “subversivos”. Así, el Ministerio de Educación publicó un panfleto denominado “Subversión en el ámbito educativo. Conozcamos a nuestro enemigo”, que tenía por objetivo “erradicar la subversión del ámbito educativo y promover la vigencia de los valores de la moral cristiana, de la tradición nacional y de la dignidad de ser argentino”. Por resolución Nº 538 del 27 de octubre de 1977, el folleto debía ser distribuido en todos los establecimientos educativos del país, entre personal docente, administrativos y alumnos, en caso de considerárselo adecuado. La desaparición forzada de personas fue muy extendida entre docentes, investigadores y estudiantes. En 1978, al mando del coronel Agustín C. Valladares se llevó a cabo la “Operación Claridad”, como se denominó al espionaje e investigación de funcionarios y personalidades vinculadas con la cultura y la educación. Valladares mantenía reuniones con directivos de los establecimientos educativos a fin de lograr que se cumplieran sus órdenes. Transcribimos a continuación el testimonio de Rubén Cacuzza, quien como rector de una institución educativa, participó en uno de aquellos encuentros: |
| Fuente: Pablo Pineau, “Impactos de un asueto educacional. Las políticas educativas de la dictadura (1976-1983)”, en AA.VV., El principio del fin. Políticas y memoria de la educación en la última dictadura militar (1976-1983), Buenos Aires, Editorial Colihue, 2006, págs. 56-57. |
| Fue en 1978 en el salón de actos del Colegio San José de la Capital Federal debajo de una bóveda cubierta de pinturas renacentistas. Había concurrido como rector apenas electo de un Instituto de la Provincia de Buenos Aires… A pesar de que el salón estaba a oscuras, por las hendijas de luz del retroproyector se podía ver que el coronel estaba con uniforme de fajina y con anteojos oscuros. En el salón, los rectores y rectoras de la enseñanza privada, en su gran mayoría monjas y sacerdotes, escucharon en silencio al coronel cuando agitando una revista Redacción lanzó improperios contra su director, Hugo Gambini, acusándolo de marxista, subversivo y otras del mismo tenor. El coronel estaba exasperado. En una rápida revisión retrospectiva de la historia de las ideas en occidente fustigó a Mao, a Marx y a Freud, al racionalismo iluminista dieciochesco, a Descartes por haber inventado la duda, a Santo Tomás por atreverse a intentar fundar la fe en la razón y se quedó en San Agustín, en el concepto de guerra santa y en el de la guerra justa que enarbolaron los conquistadores españoles para imponer la encomienda y la evangelización. El coronel estaba furioso porque desde la primera reunión en 1977, no había recibido ninguna denuncia a pesar de que había dado no sólo los teléfonos del Ministerio sino los de su domicilio particular. -¿Quiere decir que ni siquiera sospechan?- espectaba enojado y agregaba: -Mientras ustedes están en la tranquilidad de sus despachos nosotros hemos matado, estamos matando y seguiremos matando. Estamos de barro y sangre hasta aquí- dijo señalando sus piernas más arriba de su rodilla. Señaló con el dedo al auditorio silencioso y gritó: -¡Basta de ombligos flojos! Pasaron después una serie de acetatos con gráficos pertenecientes al folleto “Conozcamos a nuestro enemigo. Subversión en el ámbito educativo”. Folleto que fue entregado a los presentes. Y en el cierre hubo un documento filmado sobre las acciones del ejército contra la guerrilla en Tucumán. Finalmente, toda esa masa comenzó a abandonar el salón en silencio, caminado sin mirarse, hacia la puerta lentamente, concientes del terror en la piel porque en un año no habían denunciado a ningún docente de sus escuelas. FUENTE: wikipedia |
Los libros infantiles prohibidos por la dictadura militar en Argentina Fragmentos del fascículo Un golpe a los libros (1976-1983)
Lecturas aptas para todo público
Si bien las prohibiciones se instalaron en todos los frentes, hubo un espacio que el ojo del censor vigiló con firmeza: el de la literatura infantil. Los militares se sentían en la obligación moral de preservar a la niñez de aquellos libros que —a su entender— ponían en cuestión valores sagrados como la familia, la religión o la patria. Gran parte de ese control era ejercido a través de la escuela, tal como demuestran las instrucciones de la "Operación Claridad" (firmadas por el jefe del Estado Mayor del Ejército, Roberto Viola), ideadas para detectar y secuestrar bibliografía marxista e identificar a los docentes que aconsejaban libros subversivos. Las indicaciones incluían:
(1) Título del texto y la editorial.
(2) Materia y curso en el cual se lo utiliza.
(3) Establecimiento educativo en el que se lo detectó.
(4) Docente que lo impuso o aconsejó.
(5) De ser posible se agregará un ejemplar del texto. Caso contrario, fotocopias de algunas páginas, en las que se evidencie su caracter subversivo.
(6) Cantidad aproximada de alumnos que lo emplean.
(7) Todo otro aspecto que se considere de interés.
Testimonios
La Torre de Cubos: Copias a mimeógrafo
"Del análisis de la obra La Torre de Cubos se desprenden graves falencias tales como simbología confusa, cuestinamientos ideológicos-sociales, objetivos no adecuados al hecho estético, ilimitada fantasía, carencia de estímulos espirituales y trascendentes", sostiene la resolución N° 480 del Ministerio de Cultura y Educación de Córdoba que prohíbe la obra de Laura Devetach. Entre otros argumentos se aduce que el libro critica "la organización del trabajo, la propiedad privada y el principio de autoridad".
Los cuentos de la autora cordobesa hablaban de la vida cotidiana —los padres que trabajan, las familias a las que no les alcanza la plata— en una época en que la literatura infantil recién comenzaba a consolidarse. Desarrollo que la dictadura intentó encorsetar. Hasta había palabras desaconsejadas por el poder militar: calzado en lugar de alpargatas, por citar un ejemplo recordado en un ensayo por Devetach.
"La Torre de Cubos se prohibió primero en la provincia de Santa Fe, después siguió la provincia de Buenos Aires, Mendoza y la zona del Sur, hasta que se hizo decreto nacional. A partir de ahí la pasé bastante mal. Porque no se trataba de una cuestión de prestigio académico o de que el libro estuviera o no en las librerías. Uno tenía un Falcon verde en la puerta. Yo vivía en Córdoba y más de una vez tuve que dormir afuera. Finalmente nos vinimos con mi marido a Buenos Aires en busca de trabajo y anonimato. Durante todo ese período quise publicar y no pude."
"Maravillosamente el libro siguió circulando pero sin mi nombre: era incluido en antologías, los maestros hacían copias a mimeógrafo y se los daban para leer a los alumnos. Muchos lectores se me acercaron después y me dijeron que habían leído mis cuentos en papeles sueltos, sin saber de quién eran. Recuerdo varias Ferias del Libro en las que las maestras me acercaban esas hojas mimeografiadas para que se las firmara."
"Me consta que en la Facultad de Filosofía de la Universidad de Córdoba muchos colegas y estudiantes hicieron denuncias con nombre y apellido nada más que para ocupar el lugar de los destituidos. Yo, además, trabajaba en un profesorado al que un colega entró como observador de mis clases. Hizo ciertas objeciones y, para concluir, sacó de la biblioteca libros de Cortázar, de Piaget, de gramática estructural y de matemática moderna."
"Tengo grabadas imágenes bastante alucinantes de los atardeceres en la ciudad de Córdoba: gente que deambulaba por las calles con paquetitos, con valijas donde llevaban los libros, cuando se iban a dormir de un lado al otro. Parecían caracoles con sus caparazones a cuestas. Así era todo, silencioso y sórdido."
Laura Devetach, escritora
Un elefante ocupa mucho espacio: Prohibidas las huelgas
En 1976, Un elefante ocupa mucho espacio, el libro de Elsa Bornemann, (fue elegido para integrar la Lista de Honor) del Premio Internacional "Hans Christian Andersen", otorgado por International Board on Books for Young People, con sede en Suiza. Un año después era prohibido en la Argentina por relatar una huelga de animales. El decreto, fechado el 13 de octubre de 1977, incluía también a El nacimiento, los niños y el amor, de Agnés Rosenstiehl, editado —junto al de Bornemann— por Librerías Fausto.
(Señalaba el decreto militar:) "En ambos casos se trata de cuentos destinados al público infantil, con una finalidad de adoctrinamiento que resulta preparatoria a la tarea de captación ideológica del accionar subversivo (...)
De su análisis surge una posición que agravia a la moral, a la Iglesia, a la familia, al ser humano y a la sociedad que éste compone."
De su análisis surge una posición que agravia a la moral, a la Iglesia, a la familia, al ser humano y a la sociedad que éste compone."
"A lo largo de seis meses no pude escribir. Superado ese lapso, compuse la nouvelle titulada Bilembambudín o El último mago —publicada enseguida por Editorial Fausto— y a partir de ahí continué con la escritura, contra viento y marea. Pero la prohibición afectó particularmente mi relación con la existencia. En especial, debido a la gran cantidad de personas que decían apreciarme, quererme y que se borraron por completo a causa del decreto militar. Por extensión arbitraria del mismo tuve vedado el acceso a todo establecimiento de educación pública (de cualquier lugar de la Argentina y de cualquier nivel) hasta que terminó la dictadura."
Elsa Bornemann, escritora.
La ultrabomba: Literatura sin prejuicios
Poco antes del Golpe, el recién estrenado sello Rompan Filas, de Augusto Bianco, había publicado dos libros infantiles que buscaban acercarse a los chicos con adultez y sin prejuicios. En El pueblo que no quería ser gris, la gente se opone a la decisión del rey de pintar todas las casas de un mismo color y empieza a teñirlas de rojo, azul y blanco mientras que en La ultrabomba, un piloto se niega a cumplir la orden de arrojar una bomba. Ambos fueron prohibidos por el decreto N° 1888, del 3 de septiembre de 1976.
El siguiente libro de la colección fue imposible venderlo y para el cuarto les costó encontrar un lugar donde imprimirlo. Sólo aceptó una persona, a condición de que su nombre no figurara en el colofón.
"Un día venía caminando por la calle Matienzo y vi que estaban haciendo un allanamiento. Yo —de prepotente y de odio que tenía— miré fijo al militar. El tipo me mandó un soldado con un arma que me abrió el bolso y encontró tres libros. Me dijo: —Ahá, cuántos libros tenés vos, pibe. —Yo me había olvidado que los llevaba, de lo contrario no hubiera mirado fijo al militar. El soldadito se detuvo en una foto de Marx que aparecía en un catálogo y en una del Che Guevara. —Qué cosas jodidas tenés, pibe —me encaró justo cuando lo llamaron por el handy. —Esta vez zafaste, pero dejate de embromar con esas cosas jodidas —repitió. Ese era el clima que se vivía: tener un libro era peligroso."
Augusto Bianco, editor y traductor
es.wikipedia.org
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CON RESPECTO A LA MUSICA, DURANTE LA ÚLTIMA DICTADURA...
la censura de las canciones se daban por distintas razones:
1) motivaciones políticas debido a que las canciones que estaban prohibidas, lo estaban porque manifestaban este mensaje de "aguante" en contra de la dictadura.
2) motivaciones lingüísticas como el uso del bocabulario del momento.
3) motivaciones paranoicas como perseguirse con que las canciones eran ofensivas.
4) motivaciones ridículas, como el pensamiento de que, en la música, había canciones que eran ofensivas paraa el gob. de facto.
Los temas que probablemente llamaban mas la atención de la línea melódica, como por ejemplo “Si te agarro con otro te mato”, de Cacho Castaña. El cantante no podía interpretar a un marido machista, violento y celoso (“Si te agarro con otro te mato, te doy una paliza y después me escapo”) en tiempos en que la dictadura se arrogaba la facultad de decidir sobre la vida y la muerte de las personas.
Pese a que varios de sus temas fueron hit durante el denominado Proceso de Reorganización Nacional, Palito Ortega también fue impedido de difundir el pegadizo “Loco por tu culpa”.
Los jerarcas militares lo justificaron por la visión que allí se ofrecía de la juventud y también por las incorrecciones en el uso del idioma, ya que se apela al lunfardo. (“Me estoy volviendo ‘colo’ por tu culpa/ te llamo a tu ‘saca’ y no estás/ te busco por la ‘yeca’ y no te encuentro/ decime, por la ‘cheno’ ¿dónde vas?”)
La exaltación corporal en desmedro de la relación fraternal también impidió la difusión de “Jamás”, una canción melosa de Camilo Sesto que suplicaba “Jamás, jamás, mis manos han sentido/ más piel que tu piel/ porque hasta en sueños te he sido fiel”.
En el listado figuran temas de León Gieco (“Canción de amor para Francisca y su hijita”; “Tema de los mosquitos; “Las dulces promesas” y “La historia esta”) y Charly García (“Viernes 3 AM”), dos paradigmas del rock nacional.
El Comfer de la dictadura veía fantasmas en la poesía como en el rock and roll certero y directo. De eso puede rendir cuentas Luis Alberto Spinetta, a quien le censuraron “Me gusta ese tajo” de los tiempos de Pescado Rabioso. (“Me gusta ese tajo/ que ayer conocí/ Me gusta ese tajo/que ayer conocí/ Ella me calienta/la quiero invitar a dormir”.)
Numerosos autores internacionales tampoco escaparon a las tijeras de la dictadura. El virtuoso Eric Clapton y su interpretación del hit “Cocaine” (Ella no miente, ella no miente, ella no miente. Cocaína),o Pink Floyd, aunque el texto lo mencione como Pik Floyd, por “The Wall", son apenas dos ejemplos.
El único tema cuya letra aparece detallada, como si para los militares fuera más grave que el resto, es el bailable “Wake up”, de Jankel ¿Qué dice de peligroso el estribillo? “Levántate, y haz el amor conmigo”.
Dentro de las listas negras de la dictadura que difundió el Comité Federal de Radiodifusión aparecen los siguientes temas:
• “Cara de tramposo, ojos de atorrante” (Cacho Castaña)
• “Amor libre” (Camilo Sesto)
• “Chamarrita del milico” (Alfredo Zitarrosa)
• “Tonadas de Manuel Rodríguez” (Vicente Bianchi y Pablo Neruda)
• “Mi Luna” (Manolo Galván)
• “Gilito de Barrio Norte” (María Elena Walsh)
• “Compañera mía” (Alberto Cortez)
• “Ayer nomás” (Moris y Pipo)
• “Mía” (Nicola Di Bari)
• “Sangre de minero” (Horacio Guarany)
• “El triunfo del alambre” (Carlos Di Fulvio)
• “Camarada” (Charles Aznavour)
• “El montón” (Cátulo Castillo)
• “Cruz de luz” (Daniel Viglietti)
• “Bésame amor” (John Lennon y Yoko Ono)
• “Echa a tu madre” (Queen)
• “¿Crees que soy sexy?” (Rod Stewart)
• “Pequeño Superman” (José Luis Perales)
• “La canción de los tontos” (Katunga)
• “Alcen la bandera” (Ariel Ramírez)
También figuran temas “no aptos en horario de protección al menor”, como “Que no me llame tu mujer” (Tormenta), “Su primer desengaño” (Sandro) y “Amor a plena luz” (Camilo Sesto)
FUENTE: www.blogger.com
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1) motivaciones políticas debido a que las canciones que estaban prohibidas, lo estaban porque manifestaban este mensaje de "aguante" en contra de la dictadura.
2) motivaciones lingüísticas como el uso del bocabulario del momento.
3) motivaciones paranoicas como perseguirse con que las canciones eran ofensivas.
4) motivaciones ridículas, como el pensamiento de que, en la música, había canciones que eran ofensivas paraa el gob. de facto.
Los temas que probablemente llamaban mas la atención de la línea melódica, como por ejemplo “Si te agarro con otro te mato”, de Cacho Castaña. El cantante no podía interpretar a un marido machista, violento y celoso (“Si te agarro con otro te mato, te doy una paliza y después me escapo”) en tiempos en que la dictadura se arrogaba la facultad de decidir sobre la vida y la muerte de las personas.
Pese a que varios de sus temas fueron hit durante el denominado Proceso de Reorganización Nacional, Palito Ortega también fue impedido de difundir el pegadizo “Loco por tu culpa”.
Los jerarcas militares lo justificaron por la visión que allí se ofrecía de la juventud y también por las incorrecciones en el uso del idioma, ya que se apela al lunfardo. (“Me estoy volviendo ‘colo’ por tu culpa/ te llamo a tu ‘saca’ y no estás/ te busco por la ‘yeca’ y no te encuentro/ decime, por la ‘cheno’ ¿dónde vas?”)
La exaltación corporal en desmedro de la relación fraternal también impidió la difusión de “Jamás”, una canción melosa de Camilo Sesto que suplicaba “Jamás, jamás, mis manos han sentido/ más piel que tu piel/ porque hasta en sueños te he sido fiel”.
En el listado figuran temas de León Gieco (“Canción de amor para Francisca y su hijita”; “Tema de los mosquitos; “Las dulces promesas” y “La historia esta”) y Charly García (“Viernes 3 AM”), dos paradigmas del rock nacional.
El Comfer de la dictadura veía fantasmas en la poesía como en el rock and roll certero y directo. De eso puede rendir cuentas Luis Alberto Spinetta, a quien le censuraron “Me gusta ese tajo” de los tiempos de Pescado Rabioso. (“Me gusta ese tajo/ que ayer conocí/ Me gusta ese tajo/que ayer conocí/ Ella me calienta/la quiero invitar a dormir”.)
Numerosos autores internacionales tampoco escaparon a las tijeras de la dictadura. El virtuoso Eric Clapton y su interpretación del hit “Cocaine” (Ella no miente, ella no miente, ella no miente. Cocaína),o Pink Floyd, aunque el texto lo mencione como Pik Floyd, por “The Wall", son apenas dos ejemplos.
El único tema cuya letra aparece detallada, como si para los militares fuera más grave que el resto, es el bailable “Wake up”, de Jankel ¿Qué dice de peligroso el estribillo? “Levántate, y haz el amor conmigo”.
Dentro de las listas negras de la dictadura que difundió el Comité Federal de Radiodifusión aparecen los siguientes temas:
• “Cara de tramposo, ojos de atorrante” (Cacho Castaña)
• “Amor libre” (Camilo Sesto)
• “Chamarrita del milico” (Alfredo Zitarrosa)
• “Tonadas de Manuel Rodríguez” (Vicente Bianchi y Pablo Neruda)
• “Mi Luna” (Manolo Galván)
• “Gilito de Barrio Norte” (María Elena Walsh)
• “Compañera mía” (Alberto Cortez)
• “Ayer nomás” (Moris y Pipo)
• “Mía” (Nicola Di Bari)
• “Sangre de minero” (Horacio Guarany)
• “El triunfo del alambre” (Carlos Di Fulvio)
• “Camarada” (Charles Aznavour)
• “El montón” (Cátulo Castillo)
• “Cruz de luz” (Daniel Viglietti)
• “Bésame amor” (John Lennon y Yoko Ono)
• “Echa a tu madre” (Queen)
• “¿Crees que soy sexy?” (Rod Stewart)
• “Pequeño Superman” (José Luis Perales)
• “La canción de los tontos” (Katunga)
• “Alcen la bandera” (Ariel Ramírez)
También figuran temas “no aptos en horario de protección al menor”, como “Que no me llame tu mujer” (Tormenta), “Su primer desengaño” (Sandro) y “Amor a plena luz” (Camilo Sesto)
FUENTE: www.blogger.com
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Dictadura (definicion)
La dictadura (del latín dictatūra) es una forma de gobierno en la cual el poder se concentra en torno a la figura de un solo individuo (dictador) o élite, generalmente a través de la consolidación de un gobierno de facto, que se caracteriza por una ausencia de división de poderes, una propensión a ejercitar arbitrariamente el mando en beneficio de la minoría que la apoya, la independencia del gobierno respecto a la presencia o no de consentimiento por parte de cualquiera de los gobernados, y la imposibilidad de que a través de un procedimiento institucionalizado la oposición llegue al poder.
El dictador puede llegar al poder tras un golpe de estado efectuado por una coalición cívico-militar o por las fuerzas armadas. De esta forma se crea una dictadura, sostenida gracias al poderío del aparato militar. Históricamente, "dictadura" hace también referencia a la magistratura extraordinaria de la Antigua república romana, de donde cobra su origen. El Senado romano en casos de guerra o estados de emergencia dotaba a un hombre de poderes absolutos durante un periodo máximo de 6 meses sin que por ello quedase derogado el ordenamiento político y jurídico existente. De este modo hoy día es frecuente que se apele a una situación extraordinaria para legitimar la duración, normalmente vitalicia, de una dictadura (guerra, confrontación, peligro, crisis, etc). Igualmente suele enaltecerse al dictador como alguien sacrificado capaz de entregar su propia vida por su pueblo, y a menudo se le rodea de cierta sobrenaturalidad de carácter militar y religiosa; y especialmente en estos casos se pretende la sucesión en otro dictador. Según las características que presente puede ser una dictadura autoritaria o totalitaria.
Algunas constituciones democráticas, como la alemana de Weimar, preveían situaciones excepcionales que la justificaban, como excepciones a la utilización del término en su concepción de forma de gobierno contrapuesto a la democracia.
La dictadura romana
La dictadura romana era el gobierno extraordinario que confería a una persona, el dictador, una autoridad suprema en los momentos difíciles, especialmente en los casos de guerra; la dictadura nació, al parecer a propuesta de Tito Larcio, quien fue además el primero en ejercer el cargo. El dictador era nombrado por uno de los cónsules en virtud de una orden del Senado que tenía la potestad de determinar cuando era necesario el nombramiento y quién debía ocupar el cargo. En un principio, sólo los patricios podían ser nombrados dictadores, pero en el año 356 a. C. se les reconoció ese mismo derecho a los plebeyos.
El magistrado supremo recibía los nombres de "dictador" y "senador del pueblo" (dictator, magister populi ) y ejercía su autoridad por espacio de seis meses a lo sumo, período en el que quedaban en suspenso todos los procedimientos ordinarios, los magistrados, incluso los tribunos de la plebe se abstenían en el ejercicio de su jurisdicción. Nadie podía criticar, censurar ni discutir las órdenes del dictador. Para demostrar su superior magisterio, el dictador marchaba precedido de 24 lictores, frente a los 12 que acompañaban a los cónsules.
De la traducción del título de "magister populi" como capitán de infantería, por analogía con el magister equitum que el dictador nombraba como su lugarteniente para capitanear la caballería, parece inferirse que en un principio el cargo estaba destinado a hacer frente a crisis militares que difícilmente podían abordarse con el mando conjunto de los dos cónsules anuales. No obstante, con posterioridad afirman tanto Cicerón como Claudio que la represión de revueltas civiles también pudo ser una de las causas por las que se instituyó la dictadura, y aunque ésta no estuviera en su origen, llegó a ser función del cargo como atestigua, por ejemplo, el nombramiento de un dictador durante las revueltas causadas por las leyes Licinias (367 a. C.). También parece que se nombraron dictadores para asuntos menores con ocasión, por ejemplo, de la celebración de juegos o festivales o la organización de las elecciones al senado.
Aunque a lo largo del tiempo las atribuciones del dictador se fueron ampliando, entre ellas se encontraban el hacer la paz y la guerra y condenar a muerte sin posibilidad de apelación. No podía, sin embargo, disponer del Tesoro Público sin la autorización previa del pueblo, ni abandonar Italia, y estaba obligado a rendir cuentas de sus actos tan pronto terminaba en el ejercicio de su autoridad. Además, durante su mandato se hallaba bajo la vigilancia de los tribunos de la plebe que conservaban toda su autoridad y que, cabe esperar, se ocuparían con esmero y escrupulosidad en la tarea de poner coto a la ambición y prepotencia de los tribunos, especialmente cuando uno de ellos concentrara en sus manos todos los poderes.
Dado que la dictadura representaba la autoridad suprema de Roma, era el mecanismo natural mediante el que se podían fundar las monarquías. Con el ostensible propósito de evitarlo, Marco Antonio promulgó una ley aboliendo esta forma de gobierno.
Diferencias entre modelos dictatoriales
Existe cierta confusión entre la conceptualización autoritarista, totalitarista y fascista, típicas de los regímenes dictatoriales. Si bien ambos conceptos están sumamente interrelacionados, guardan suficiente independencia semántica entre sí. Sin embargo, a lo largo de un periodo un gobierno puede y suele tomar medidas propias de los tres, e incluso evolucionar y configurarse de una forma a otra por lo que determinar estrictamente las diferencias para un caso concreto puede resultar sumamente complicado.
Dictaduras autoritaria y totalitaria
El término autoritarismo se consolida como opuesto a totalitarismo (que es el que reivindicaba para sí el fascismo), en los análisis posteriores al periodo de entreguerras, sobre todo el de Juan José Linz. La dictadura autoritaria se diferencia de la dictadura totalitaria porque la autoritaria:
- No tiene una ideología tan elaborada, el ensalzamiento del líder se hace de forma meramente propagandística.
- No busca el apoyo de las masas, sólo someterlas.
- Su meta última no es realizar grandes cambios en la sociedad sino únicamente imponer su poder sobre la misma.
El totalitarismo se diferencia del autoritarismo en el grado de intensidad en que se manifiestan algunos de sus elementos comunes:
- Concentración de poder en una sola persona o grupo muy reducido, usualmente un partido político o movimiento, que puede incluso conducir al culto a la personalidad del líder.
- Justificación de la actuación política mediante una doctrina global que se manifiesta en todas las esferas de la actuación humana: economía, cultura, familia, religión.
- Empleo sistemático del terror, por medio de una policía secreta para eliminar a la disidencia u oposición.
- Uso de los campos de concentración para aislar a la oposición y enemigos del régimen.
- Mientras el autoritarismo busca acallar a los disidentes y evitar sus expresiones en público, el totalitarismo en cambio busca no solo acallar sino también extirpar las formas de pensamiento opuestas, mediante el adoctrinamiento y la remodelación de las mentalidades.
El elemento esencial que comparten las dictaduras totalitarias es la voluntad de convertir la política estatal en un mecanismo para controlar todas las esferas de la actividad humana y ocupar todo el espacio social.
Dictadura fascista
El concepto de régimen fascista puede aplicarse a algunos regímenes políticos dictatoriales, ya fueran totalitarios o autoritarios de la Europa de entreguerras y a prácticamente todos los que se impusieron por las potencias del Eje durante su ocupación del continente durante la Segunda Guerra Mundial. De un modo destacado y en primer lugar a la Italia de Benito Mussolini (1922) que inaugura el modelo y acuña el término; seguida por la Alemania de Adolf Hitler (1933) que lo lleva a sus últimas consecuencias; y la España de Francisco Franco que se prolonga mucho más tiempo y evoluciona fuera del periodo (desde 1939 hasta 1975). Las diferencias de planteamientos ideológicos y trayectorias históricas entre cada uno de estos regímenes son notables.
La dictadura moderna
Obtención del poder
Los dictadores también pueden llegar al poder siendo elegidos en votaciones populares, designados por un partido único o jerarquía dominante de cualquier signo, o heredar el poder tras el fallecimiento del pariente que lo ostentaba. Guarda conexión con los totalitarismos a través de la implantación de un sistema de legitimación del poder público mediante un sistema político de fuerza y jerarquía; y mediante la ideología del movimiento o partido.
Dictadura constitucional
La dictadura constitucional es la forma de gobierno en la que, aunque aparentemente se respeta la Constitución, en realidad el poder se concentra de manera absoluta en las manos de un dictador (y en ocasiones, en las manos de sus cómplices), controlando éste, directa o indirectamente, los poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial. El mecanismo mediante el cual se mantiene el aparente respeto a la Constitución se denomina fraude constitucional: un ejemplo es el fraude electoral.
FUENTE: es.wikipedia.org
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